La mosca después del símbolo: materia, cadáver y persistencia en el arte contemporáneo
En la historia del arte, la mosca cargó durante siglos con una función bastante precisa: interrumpir la imagen, insinuar la corrupción, recordarnos el tiempo o poner a prueba la destreza del pintor. Pero en el arte contemporáneo ocurre algo más radical. La mosca ya no necesita ser únicamente representada. Puede aparecer como cuerpo real, como resto, como enjambre, como huella material o como agente activo dentro de la obra. Ahí comienza una verdadera resignificación: la mosca deja de ser solo signo de algo y se convierte en parte del problema físico de la pieza. Ese cambio importa mucho. En los ejemplos antiguos, la mosca seguía estando sometida a la representación: era pintada, escrita, narrada. En el arte contemporáneo, en cambio, aparece con frecuencia en un régimen distinto, donde la obra ya no se conforma con hablar de muerte, suciedad, culpa o decadencia, sino que incorpora materiales y procesos que hacen esas ideas literalmente presentes. No estamos solo ante ...


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