Por si las moscas...
Escucho el zumbido de sus alas, de esas pequeñas y rápidas alas que evitan las mate al primer intento, debo aceptar que he tenido batallas en las que he salido perdedor, han sido más audaces, pero este sonido es muy fuerte, aún más fuerte que cuando pasa volando cerca de mí, y parece que el audio es estático, aunque en ese instante se detuvo aquel zumbido infernal.
Sobresaltado miro alrededor de mi cuarto todo parece igual, mi cama, mi escritorio desordenado, cuadros en las paredes, el armario con una puerta abierta, libros encimados, todo parece normal, sigue haciendo el suficiente calor como para no querer hacer nada, ni ver la tele, ni ver las redes sociales, el aislamiento por esta pandemia empieza a mermar en mi razón, vuelvo a mirar a la pared, esta el cuadro que pinte de aquella chica que no he vuelto a ver, esta inclinado, me molestan esas cosas, no soy perfeccionista pero debido a mi pésima visión, las cosas mal acomodadas me hacen sentir que cada vez veo peor.
Decido enderezar aquel bastidor sin acabar de pintar, de pronto comienza de nueva cuenta el zumbido, nunca pensé que mi cuarto fuera tan grande, ¿me abre quedado dormido?, siento acercarme al muro de una manera muy lenta, como si se extendiera mi habitación al infinito, se aleja, crece, suena “Breathe / In the air” de Pink Floyd, debí dejar encendido el celular y esta vez el zumbido no se detiene, empiezo a molestarme, me molesta el calor, el cuadro chueco y en especial el zumbido.
Estoy dimensionando la situación, el cuadro parece decirme que pasa en realidad, no recuerdo que mi casa fuera tan alta ni que ese cuadro mida como 40 metros… es como si todo hubiese crecido a un tamaño gigante o… puede que yo…
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